Introducción a la espina bífida

La espina bífida significa literalmente «columna dividida» o «columna abierta» y es el resultado de un defecto en la columna vertebral que se desarrolla antes del nacimiento del bebé. El daño en la médula espinal no solo puede afectar a la movilidad, sino también a las funciones de la vejiga y el intestino. La gravedad de la espina bífida depende de en qué punto de la columna se produzca la abertura, del tamaño de la misma, de si la piel cubre la zona afectada y de si los nervios espinales están afectados o no.

Las características específicas de la espina bífida varían, pero, en general, los pequeños huesos (vértebras) que forman la columna vertebral no están completamente formados y pueden presentar huecos entre ellos. En los casos graves, puede faltar una o más vértebras, lo que deja al descubierto la médula espinal. El daño nervioso hace que se vean afectados los nervios que controlan las funciones de la vejiga y el intestino.

Tipos más comunes de espina bífida

Mielomeningocele

La mielomeningocele es una afección en la que es probable que se produzca parálisis de las piernas y disfunción de la vejiga y/o del intestino en el 80 % de los casos. Se produce cuando la médula espinal y los nervios dañados sobresalen a través de la abertura en la columna vertebral, junto con las meninges (membranas que envuelven el sistema nervioso central) y el líquido cefalorraquídeo.

Meningocele

El meningocele se produce cuando las meninges sobresalen a través de una abertura en la columna vertebral formando un saco que también está lleno de líquido cefalorraquídeo. En general, el meningocele se asocia a un grado de discapacidad menor que el mielomeningocele, aunque pueden producirse problemas de vejiga e intestinos.

Espina bífida oculta

La espina bífida oculta es bastante frecuente; una de cada diez personas puede padecerla. La mayoría de las personas no presenta ningún síntoma de la enfermedad. Sin embargo, en aproximadamente uno de cada 1.000 casos, la médula espinal puede quedar atrapada entre los huesos de la columna vertebral en la región afectada. En la infancia pueden observarse algunos efectos, como problemas de vejiga e intestinos o dolor en las piernas.

Prevención de la espina bífida

El número de niños que nacen con espina bífida está disminuyendo gracias a una combinación de factores: por un lado, el aumento del número de mujeres que toman suplementos de ácido fólico antes y después de la concepción y, por otro, los programas de cribado para detectar esta afección en las primeras etapas del embarazo.

Espina bífida y problemas de vejiga

Dado que la vejiga y el intestino están controlados por los nervios de la parte inferior de la médula espinal, una lesión en la médula espinal provocará una disfunción vesical en distintos grados, dependiendo de la gravedad del daño nervioso. ¿Qué tipo de problemas vesicales? La mayoría de las personas con espina bífida experimentarán una disfunción vesical conocida como vejiga neurogénica, lo que significa que tienen dificultades para controlar la vejiga. Una vejiga neurogénica puede dar lugar a una vejiga hiperactiva (refleja) o a una vejiga hipoactiva (flácida), por lo que las personas con espina bífida necesitan ayuda para controlar su vejiga.

La mayoría de los niños con espina bífida presentarán una disfunción vesical conocida como vejiga neurogénica, lo que significa que tienen una capacidad reducida para controlar la vejiga. Una vejiga neurogénica puede dar lugar a una vejiga espástica o a una vejiga flácida, por lo que los niños con espina bífida necesitan un buen programa de control vesical.

Vejiga flácida

El tipo más común de disfunción vesical en la espina bífida es la vejiga flácida. Se produce cuando la vejiga se distiende en exceso, lo que permite que se almacenen cantidades extremadamente grandes de orina antes de su expulsión. La vejiga puede distenderse hasta albergar hasta 2000 ml de orina, lo que puede provocar pérdidas. Muy a menudo, cuando se padece espina bífida, la vejiga flácida suele presentarse junto con un músculo esfínter que no se abre hacia la uretra.

Vejiga espástica

Se da cuando la vejiga está muy rígida, lo que significa que es incapaz de distenderse y, por lo tanto, no puede retener tanta orina como es habitual. Además, es posible que la vejiga no se vacíe por completo, lo que aumenta el riesgo de infección del tracto urinario, ya que la orina residual actúa como un caldo de cultivo en el que pueden proliferar las bacterias.

Los síntomas típicos de la vejiga espástica son:

  • La necesidad de vaciar la vejiga con frecuencia
  • Pérdidas incontroladas
  • Vaciado espontáneo

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